A veces hace falta mirar hacia atrás, cerrar los ojos y abrazar con amor a esa versión de una misma que estaba haciendo lo mejor que podía.
No todo fue perfecto, y eso está bien. Cada error fue parte del aprendizaje. Y cada caída enseñó cómo levantarse con más fuerza.
Está bien no haber sabido cómo cuidarte antes. Está bien haberte perdido un poco. Está bien haber confiado en quienes no supieron valorarte.
Hoy podés perdonarte, reconocerte y agradecerte. Porque incluso con todo lo que dolió, seguiste adelante. Porque nunca dejaste de buscar, de aprender, de querer algo mejor para vos.
Soltá a esas personas que te lastimaron. Soltá las culpas que ya no tienen lugar. Está bien ser quien sos. Ser auténtica es un acto de amor propio.
Quizás no fue fácil, pero todo está bien ahora. 🌻
Y lo más lindo de todo: lo que viene… recién está empezando.