Aunque no lo tengas claro

No tenés que tener todo claro para seguir avanzando.
Podés estar dudando, sintiendo mil cosas a la vez,
y aún así seguir caminando.

No hace falta entenderlo todo,
ni tener respuestas para cada pregunta.
A veces basta con escucharte,
aunque sea un ratito al día.

Confiar en lo que estás haciendo,
aunque te tiemblen las manos.
Sostenerte sin exigencias,
sin certezas, sin atajos.

Estás creciendo,
aunque no lo notes.
Estás sanando,
aunque a veces duela.

Y no, no estás sola.
Te tenés a vos.
Y eso —aunque no siempre lo veas—
vale más de lo que pensás.

Con amor, Debora.

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